La Comisión Europea presentó el jueves 21 de mayo sus Previsiones de Primavera para 2026 y 2027, y España volvió a destacar sobre el resto. El organismo comunitario elevó en una décima la estimación de crecimiento del Producto Interior Bruto español, hasta el 2,4% para este año, en lo que constituye la única revisión al alza entre las grandes economías de la zona euro.
El contraste con el entorno europeo es pronunciado. La eurozona, en conjunto, crecerá apenas un 0,9% en 2026, mientras que el conjunto de la Unión Europea lo hará un 1,1%. España, por tanto, multiplica casi por tres el ritmo de expansión medio del bloque al que pertenece.
El informe comunitario identifica con precisión los factores que explican esa brecha. «A pesar del incierto entorno geopolítico y del lastre ejercido por los elevados precios de la energía, se prevé que la actividad económica se mantenga relativamente dinámica en 2026″, señala el documento de Bruselas. La demanda interna, indica el texto, «está llamada a liderar el crecimiento económico en 2026 y 2027, impulsada principalmente por el crecimiento del consumo privado y de la inversión».
Detrás de ese consumo hay tres factores concretos: la mejora del poder adquisitivo de los hogares, la creación sostenida de empleo y un nivel de endeudamiento familiar históricamente bajo, que permite gastar sin la presión de las deudas acumuladas. El empleo crecerá un 2,3% en 2026, frente a un magro 0,4% proyectado para la eurozona en el mismo período.
Uno de los datos que la Comisión subraya con más detalle es la evolución del mercado laboral. La tasa de desempleo bajará al 9,9% en 2026, lo que supone situarse por debajo del umbral del 10% por primera vez desde 2008. Para 2027, la previsión descenderá un escalón más, hasta el 9,6%.
El organismo europeo matiza que este progreso tiene límites. El crecimiento del empleo se desacelera más rápido que la expansión de la fuerza laboral, lo que modera el ritmo de reducción del paro. España seguirá siendo, además, el segundo país con mayor desempleo de la Unión Europea, solo por detrás de Finlandia.
La Comisión no presenta estas cifras en un vacío. El conflicto en Oriente Próximo ha generado lo que el propio informe califica como «un nuevo shock energético» que está «reavivando la inflación y sacudiendo la confianza en toda Europa». El efecto es visible: Bruselas prevé que la inflación en España alcance el 3% en 2026, tres décimas por encima de lo estimado en otoño, impulsada por el encarecimiento de la energía y su traslado progresivo a los precios de los alimentos y los bienes industriales.
Este factor afecta especialmente a sectores como el turismo. El informe señala que el posible debilitamiento de la afluencia de visitantes procedentes de destinos lejanos, «debido al aumento de los costes de viaje y otras interrupciones relacionadas con los desplazamientos», constituye uno de los principales riesgos a la baja para la economía española.
La situación española gana relieve cuando se compara con las grandes economías del euro. Alemania crecerá apenas un 0,6% en 2026 y un 0,9% en 2027, penalizada por su mayor exposición al comercio exterior y al encarecimiento energético. Francia avanzará un 0,8% este año y un 1,1% el siguiente. Italia se queda a la cola con un 0,5% en 2026 y un 0,6% en 2027.
En este mapa, el diferencial español no es marginal. Es estructural.
En materia fiscal, Bruselas calcula que el déficit público se estabilizará en el 2,4% del PIB este año y descenderá al 2% en 2027. Ambas cifras se sitúan claramente por debajo de la media proyectada para la zona euro: 3,3% en 2026 y 3,5% en 2027. Es un dato relevante en términos comparativos, aunque implica un leve empeoramiento respecto a la estimación de noviembre, que anticipaba un 2,1% para ambos ejercicios.
La deuda pública continuará reduciéndose: caerá al 99,6% del PIB este año y al 98,9% en 2027, situándose por debajo del 100% por primera vez desde 2019.
De cara al próximo ejercicio, la Comisión estima que el crecimiento español se moderará al 1,9%, frente al 1,2% proyectado para la eurozona. La brecha se estrecha, pero España sigue al frente de las grandes economías del bloque. El PIB real creció un 0,6% en el primer trimestre de 2026 en términos intertrimestrales, según recoge el propio informe comunitario, lo que refuerza la consistencia de las proyecciones anuales.
El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa valoró las cifras señalando que confirman «la singularidad de la trayectoria española» como la única gran economía del euro que combina crecimiento superior a la media con creación de empleo, reducción del paro y consolidación fiscal.