Desde diciembre de 2025, la confianza de los argentinos en el gobierno de Javier Milei no ha hecho más que descender. El último informe de la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, correspondiente a mayo de 2026, ubica el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) en 1,99 puntos. Se trata de la sexta baja consecutiva y un retroceso del 18,7% en términos interanuales.
El estudio se realizó entre el 4 y el 19 de mayo de 2026, en un contexto de fuertes internas del oficialismo, denuncias de corrupción (notoriamente el caso Adorni) y una crisis económica que, según el propio informe, “está desbordando a casi todos los sectores sociales”.
El ICG mide cinco dimensiones. En mayo, tres de ellas se deterioraron hasta marcar sus peores niveles de 2026:
Capacidad cayó a 2,36 puntos (-5,6%), “alcanzando un nuevo mínimo en la gestión de Milei”.
Interés general descendió a 1,57 puntos (-2,5%).
Honestidad se redujo a 2,46 puntos (-1,6%).
En contraste, la evaluación general del gobierno subió levemente a 1,69 puntos (+3,0%) y la eficiencia a 1,88 puntos (+0,5%). Sin embargo, el promedio de toda la gestión Milei descendió a 2,41 puntos, el registro más bajo desde que asumió.
La caída no fue repentina, sino acumulativa. En diciembre de 2025, el ICG era de 2,46 puntos, un valor todavía superior al de diciembre de 2017 (gobierno de Macri) y muy por encima del de diciembre de 2021 (gobierno de Fernández). El punto de inflexión llegó en enero de 2026, con una baja del 2,8%.
Febrero mostró un descenso más moderado (-0,6%), pero marzo profundizó la tendencia (-3,5%) hasta ubicarse en 2,30 puntos. El verdadero desplome ocurrió en abril: el ICG cayó un 12,1% respecto de marzo, llegando a 2,02 puntos. Finalmente, en mayo se perforó el piso de los 2 puntos.
El informe destaca que, en el mes 30 de la gestión de Milei, la confianza es 2,6% menor que la que tenía Mauricio Macri en el mismo momento de su mandato, aunque aún un 42% superior a la de Alberto Fernández.
El estudio de UTDT revela disparidades profundas. La brecha de confianza entre mujeres y hombres se amplió a 0,68 puntos: entre las mujeres el ICG cayó a 1,61 puntos (-13,0%), mientras que entre los hombres subió a 2,29 puntos (+6,0%).
Por edad, los jóvenes de 18 a 29 años registraron 2,15 puntos (-5,3%) y los mayores de 50 años, 2,14 puntos (+5,4%). La caída más fuerte se produjo en el segmento de 30 a 49 años, con 1,72 puntos (-11,3%).
El nivel educativo también marca diferencias significativas. Quienes tienen formación terciaria o universitaria alcanzaron el ICG más alto: 2,19 puntos (-0,9%). En contraste, las personas con solo educación primaria vieron su confianza desplomarse a 1,20 puntos (-25,0%).
Más allá del ICG, encuestas de consultoras privadas confirman el deterioro. Según Opina Argentina, Milei pasó de un 48% de imagen positiva en enero de 2026 a un 35% positiva contra 63% negativa en abril. Atlas Intel ubicó la aprobación en 35,5% en mayo, mientras que Zuban Córdoba la midió en 34,3%, con desaprobación del 64,5%.
Las causas principales, coinciden los analistas, son tres: la persistente crisis económica (70% de la población cree que está peor que hace un año), los escándalos de corrupción en el propio gobierno que erosionan el relato “anti-casta”, y el desgaste natural del ajuste luego de más de dos años de gestión.
A pesar de todo, Milei conserva un núcleo duro de entre el 30% y 35% que lo sigue apoyando. Pero los independientes, que le dieron el triunfo, ya se han alejado de manera notable. En los rankings de imagen de dirigentes, el presidente pasó de liderar a ubicarse en quinto o sexto lugar.
El informe de UTDT incluye un dato revelador sobre las expectativas. Entre quienes creen que la situación económica mejorará en un año, el ICG alcanza 4,17 puntos (+3,5%). Pero entre quienes esperan que se mantenga igual, cae a 2,17 puntos (-12,9%), y entre quienes prevén un empeoramiento, se desploma a 0,37 puntos (-27,5%).
La confianza, en definitiva, sigue de cerca la evolución de la economía real. Y con seis meses consecutivos de retroceso, el gobierno de Milei enfrenta su momento más crítico en términos de legitimidad social medida por indicadores independientes.