Estudio concluye que las deportaciones masivas de ICE no “crearon empleo” para los estadounidenses

Estudio concluye que las deportaciones masivas de ICE no “crearon empleo” para los estadounidenses

Un nuevo estudio académico, elaborado por el National Bureau of Economic Research (NBER) encontró que la intensificación de los operativos de deportación masiva de inmigrantes, llevado a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, no ha logrado generar empleos ni mejores salarios para los estadounidenses.

Por el contrario, los datos muestran que el mercado laboral se contrajo tanto en el grupo de los inmigrantes indocumentados como en el de ciudadanos estadounidenses con menores niveles educativos.

El estudio fue elaborado por Chloe East, profesora asociada de economía en la Universidad de Colorado Boulder, y Elizabeth Cox, asistente de investigación del Institute for Behavioral Science de la misma universidad. Para este, las economistas estudiaron a profundidad el Current Population Survey (CPS), una encuesta mensual de empleo del gobierno federal que abarca aproximadamente 59.000 hogares, y la cruzaron con datos de arrestos del ICE en 58 regiones de EE.UU. entre enero y octubre del año pasado.

Si bien la premisa central para darle combustible a las redadas masivas era que la deportación de millones de inmigrantes documentados e indocumentados iba a darle más trabajo a los estadounidenses, en la práctica, eso nunca sucedió. El estudio de CU Boulder no encontró evidencia que respalde esa tesis.

Al comparar regiones en los que se ejecutaron redadas masivas de ICE con regiones en donde estos eventos fueron más graduales o menos intensos, las investigadoras identificaron diferencias significativas en los mercados laborales locales, pero no en el sentido esperado por la administración.

En promedio, dijeron en sus conclusiones, en las áreas en donde se produjeron oleadas de ICE, el empleo entre inmigantes probablemente indocumentados que permanecieron en la comunidad cayó un 4%. Al mismo tiempo, para los trabajadores con nacionalidad estadounidense, nacidos en el país, no ocuparon esos puestos sino que, en gran medida, esos puestos desaparecieron o habrían sido trasladados a otras regiones.

La proporción que surge de los datos es reveladora: por cada seis trabajadores indocumentados masculinos que salieron del mercado laboral, el mercado también perdió un trabajador masculino nacido en Estados Unidos. Esto se explica, según los autores, porque los trabajadores inmigrantes y los nativos no son sustitutos directos sino complementarios: cuando los primeros desaparecen, los negocios reducen operaciones en lugar de contratar a los segundos. Tampoco hubo evidencia de que los empleadores hayan aumentado salarios para atraer mano de obra nativa.

El estudio constató efectos más profundos en las industrias en donde se concentra la mayor cantidad de trabajadores indocumentados. Destaca la agricultura, en donde estos representan el 17% de la fuerza laboral, que mostró un severo retroceso tras las redadas.

También destacó la construcción, con el 13% de trabajadores posiblemente o presuntamente indocumentados; en este último rubro, los hombres nacidos en EE.UU. con secundaria o menos vieron caer su tasa de empleo un 3%, el doble del promedio nacional registrado en el estudio.

En manufactura, donde los indocumentados representan el 6% de los empleados, también se registraron pérdidas de puestos laborales que no fueron «recuperados» por estadounidenses.

El estudio concluye que se puede atribuir parte de la caída del empleo entre los inmigrantes que permanecen en el país a un «chilling effect» o efecto disuasorio. Esto quiere decir que muchos de los trabajadores indocumentados que no fueron arrestados por ICE dejaron de presentarse por el temor a ser detenidos.

Este fenómeno, según East, fue más intenso durante la actual oleada que en operativos similares de administraciones anteriores, en parte porque los agentes del ICE han expandido sus operaciones a espacios públicos como escuelas, iglesias y calles, y han arrestado con mayor frecuencia a personas sin antecedentes penales.

«Existe una narrativa extendida que sostiene que las deportaciones masivas liberarán oportunidades laborales para los trabajadores nacidos en EE.UU., pero numerosos estudios, incluido el nuestro, han demostrado que eso es falso», declaró East.