Con el Mundial 2026 ya en los libros de historia, la FIFA actualizó su ranking de selecciones tras la consagración de España, que se quedó con su segunda estrella al vencer a Argentina en la final.
La conquista no solo le dio el título a la Roja, sino que también la catapultó a lo más alto del escalafón mundial, desplazando a la Albiceleste, que había llegado como número uno antes del torneo. A continuación, el resumen de cómo terminaron ubicadas las principales selecciones, tanto en el Mundial como en el nuevo ranking FIFA.
Un dato adicional: Noruega, eliminada en cuartos ante Inglaterra, tuvo el mayor ascenso del ranking (12 puestos, hasta el 19°).
El ranking FIFA no se basa en «sensaciones» ni en el prestigio histórico de una selección, sino en un sistema de puntos que se recalcula después de cada partido oficial. Así funciona:
La fórmula base
Después de cada partido, cada selección suma o resta puntos según esta lógica:
Puntos nuevos = Puntos anteriores + Peso del partido × (Resultado real − Resultado esperado)
El peso del partido
No todos los partidos valen igual. El peso depende de la importancia de la competencia:
Ventana de cálculo
A diferencia del sistema anterior (usado hasta 2018), el ranking actual no promedia resultados de los últimos cuatro años con distinto peso por antigüedad. Desde la reforma de agosto de 2018, se toman en cuenta todos los partidos «A» oficiales, pero el sistema es continuo: cada resultado impacta el puntaje apenas se juega, no hay «recálculos» retroactivos masivos como antes.
Espña, tras vencer a Argentina en una final de Mundial es el resultado de mayor peso posible dentro del sistema, y por tratarse de un rival de altísimo puntaje (el vigente número uno antes del partido), la victoria le otorgó un salto grande de puntos —fue justamente esa definición la que le dio a España las unidades suficientes para superar a la Albiceleste.
El caso de Uruguay ilustra otro matiz: no hace falta perder por goleada para caer en el ranking. Empatar partidos que «se esperaba» ganar (como ante Cabo Verde, un rival mucho más débil en el papel) también resta puntos, porque el resultado real quedó por debajo del esperado. Sumado a la derrota ante España, el conjunto de Bielsa perdió terreno en cada uno de sus tres partidos de grupo, y eso explica la caída de cuatro posiciones.
Acá está el punto que más confunde a la gente: el ranking no premia «llegar lejos» en términos absolutos, sino el rendimiento relativo a las expectativas. Brasil y Colombia cayeron en octavos, pero ganaron partidos de grupos ante rivales que —según el cálculo esperado— no eran claramente inferiores, y eso les sumó puntos netos suficientes para escalar posiciones, incluso con la eliminación temprana.